El hombre al que la Policía detuvo el jueves de la semana pasada por la presunta instigación del suicidio de su hija, recuperó la libertad previo pago de $ 20.000. Sin embargo, el sospechoso seguirá imputado del delito de homicidio preterintencional y eventualmente deberá enfrentar un juicio oral.

La causa se inició el 12 de julio del año pasado cuando la joven, de 17 años, se descerrajó un disparo mientras estaba en la casa de su abuela. Esa misma madrugada, según los investigadores, la muchacha había tenido una discusión con su padre, quien la había ido a buscar a la casa de una amiga donde se desarrollaba una fiesta.

Según se supo, que la joven le había dicho a algunas de sus amigas que había sido abusada por su padre y que era víctima constante de malos tratos. Cuando el sospechoso declaró ante el fiscal Guillermo Herrera, negó todos los cargos en su contra. Según el pedido del representante de la querella, Carlos Caramuti, él no había ejercido el rol de garante que debe tener el padre o tutor, por lo que podía ser imputado del delito de homicidio preterintencional.

Al respecto, la madre de la joven volvió a pedir que se aclare que su hija no dejó escrita una carta en la que decía "perdón familia, soy una mierda", tal como relató el padre en Tribunales. "Ella escribió ?perdón familia, me siento una mierda?, que es totalmente distinto. Así la hacía sentir él", aseguró la mujer.